Definición

Las personas que presentan este trastorno se niegan a mantener un peso dentro de los límites de la normalidad. Tienen temor a llegar a ser obsesas y están exageradamente preocupadas por su figura. La valoración que hacen de su cuerpo se ve determinada por la enfermedad. Es un trastorno ligado al sexo femenino de forma rotunda, el 95% son mujeres y la edad de aparición suele estar entre los 12 y los 20 años. La Organización Mundial de la Salud marca los siguientes criterios diagnósticos:

Criterios para el diagnóstico de la anorexia nerviosa (ICD-10)

Pautas para el diagnóstico

El diagnóstico de la anorexia debe hacerse de manera que estén presentes todas las siguientes alteraciones:

A. Pérdida significativa de peso (índice de masa corporal o de Quetelet de menos de 17,5). Ganancia de peso propia del periodo de crecimiento.


B. La pérdida de peso está originada por el propio enfermo a través de evitación de consumo de alimentos que cree que "engordan", y por uno o más de los siguientes síntomas: a) vómitos autoprovocados, b) purgas intestinales, c) ejercicio excesivo y d) consumo de fármacos anorexígenos o diuréticos.


C. Distorsión de la imagen corporal, caracterizada por la persistencia, con el carácter de idea sobrevalorada intrusa, de pavor ante la gordura o flacidez de las formas corporales, de modo que el enfermo se impone a sí mismo el permanecer por debajo de un límite máximo de peso corporal.


D. Trastorno endocrino generalizado que afecta al eje hipotálamo-hipofisario-gonadal manifestándose en la mujer como amenorrea. No se considera menstruación si se utilizan hormonas sustitutorias, y en el varón como una pérdida del interés y la potencia sexuales. También pueden presentarse concentraciones altas de hormonas del crecimiento y de cortisol, alteraciones del metabolismo periférico de la hormona tiroidea y anomalías en la secreción de insulina.


E. Si el inicio es anterior a la pubertad, se retrasa la secuencia de sus manifestaciones, o incluso ésta se detiene (cesa el crecimiento; en las mujeres no se desarrollan las mamas y existe amenorrea primaria; en los varones persisten los genitales infantiles).

Síntomas

Hay muchas maneras de detectar si está presente una anorexia:

- Negación a mantener un peso igual o superior al valor mínimo.
- Pérdida importante de peso.
- Reducción de la dieta, especialmente de los hidratos de carbono y las grasas.
- Cambios de carácter: introversión, aislamiento, tristeza, etc.
- Hostilidad y agresividad contra la familia cuando ésta pretende reconducir sus hábitos alimentarios.
- Toda la vida de la paciente gira alrededor de esa visión de sí misma anormalmente delgada y esa búsqueda de la belleza y el triunfo a través de un cuerpo flaco.
- Persiste un buen rendimiento escolar hasta que la malnutrición interfiere este rendimiento.
- Hacen ejercicio no por razones lúdicas sino para perder peso.
- Pueden tomar laxantes y diuréticos para favorecer el adelgazamiento.
- Presentan pérdida de la regla, detención del crecimiento, osteoporosis, frío, estreñimiento, etc.

Tratamiento

El tratamiento de la anorexia nerviosa, enfermedad especialmente multideterminada y en la que intervienen factores de tipo genético, biográfico, psicológico y social, debe ser la suma de los esfuerzos psicológicos y farmacológicos en el entorno de una intervención familiar para favorecer la integración de la paciente, y podemos decir que el más recomendado es el cognitivo-conductual aplicado por un equipo multidisciplinario: psiquiatras, psicólogos, enfermeras, todo ello con el soporte familiar más adecuado. La terapia familiar puede ocupar un lugar importante en el programa terapéutico.
El tratamiento supone diferentes niveles de intervención. Puede haber tratamientos ambulatorios, si las características de la paciente y el soporte familiar son adecuados; puede haber tratamiento en hospitales de día donde las pacientes acuden para una rehabilitación nutricional y tratamiento psicológico de las conductas alteradas; y en último término el tratamiento puede ser hospitalario.
La indicación del modelo de tratamiento corresponde al equipo terapéutico y estará en función de las características y gravedad del cuadro. Una parte importante del tratamiento comporta recuperar conductas de alimentación adecuadas. La familia siempre debe dar soporte al equipo médico y la desconfianza o crítica de la familia al equipo puede ser un freno importante a la buena evolución de la paciente. En esta enfermedad pueden intervenir diferentes factores socioculturales.

Factores socioculturales

Nuestra sociedad rica, culta y hedonista propicia la consecución de deseos sin asumir las consecuencias, cosifica que es posible modificar a voluntad convirtiéndolo un medio para conseguir el éxito. Hay una presión social importante que induce a las jóvenes a estar más delgadas de lo normal. Los medios de comunicación dan la idea de que la delgadez está asociada a la belleza, el éxito y la calidad de vida. Las imágenes que dan los anuncios de la publicidad en televisión vinculan la imagen femenina anormalmente esbelta con el éxito, el lujo, con una vida feliz.

Factores individuales

Pero también hay factores individuales que pueden inducir a muchas muchachas a ser anoréxicas. Algunas personas tienen problemas para ser autónomas, para funcionar sin el soporte de su familia, y en estas situaciones de cambio y de maduración que suponen una crisis personal puede estar compensada con un autocontrol excesivo establecido sobre la dieta y el peso. Durante la adolescencia el pensamiento es abstracto, idealizado, radical, que implica el someterse a unas medidas restrictivas poniendo en riesgo su propia vida. Los déficits en la autoestima relacionados con un alto nivel de autoexigencia hace que el deseo de ser aprobadas por los demás por la apariencia externa puedan llevarlas a una conducta de dieta. El perfeccionismo y el autocontrol también son factores individuales que pueden inducir a la anorexia nerviosa.

Conductas de riesgo

Las conductas de riesgo son aquellas que se hacen con una cierta regularidad y que pueden acarrear la aparición de una anorexia nerviosa. Si se observan algunas de estas conductas las familias deberían alarmarse y acudir a un especialista. Cuando la muchacha modifica sus costumbres alimentarias y se pone a dieta sin necesidad y sin control por un especialista, cuando progresivamente reduce esta dieta inicialmente restrictiva, cuando presenta amenorrea, cuando hay una pérdida progresiva de peso, cuando se niega a tomar cierto tipo de alimento, cuando sin necesidad empieza a abusar de los laxantes o hace ejercicio para perder peso, hay que plantearse que posiblemente esta muchacha tiene un problema con la figura y con la valoración de su cuerpo. Se presentan al mismo tiempo cambios de carácter, sentimientos depresivos.

Indicadores de alarma en los TCA

Psicológicos

- Intensa adhesión al estereotipo.
- Perfeccionismo, autoexigencia alta.
- Baja autoestima, metas altas.
- Cogniciones erróneas relativas a dieta y peso.
- Razonamientos pobres en estas áreas.
- Falsa autosuficiencia.
- Fobias específicas.

Conductuales

- Cambios dietéticos, rechazo de la dieta normal.
- Cambios de conducta, humor y hábitos.
- Conducta desordenada, irritabilidad.
- Hiperactividad.
- Falta de habilidades sociales.
- Pérdida del autocontrol.
- Oposicionismo y amenazas.

Biológicos

- I.M.C. bajo, detención del crecimiento, amenorrea.
- Microcardias, bradicardias, arritmia.
- Hipercolesterolemia, hipoglicemia, hiperamilasemia.
- Hipertrofia parótida y salivar.
- Trastornos electrolíticos, osteoporosis, T3 baja.
- Caries, ronquera crónica, hemorragias conjuntivales.

La familia frente a la anorexia

No es del todo correcto afirmar que las familias son la causa del trastorno alimentario, pero eso no quiere decir que muchas características familiares junto a los factores individuales pueden condicionar la aparición de la enfermedad. Hay factores de predisposición familiar tales como el clima tenso, el clima agresivo, distante y escasamente afectuoso con un exceso de sobreprotección y con poca comunicación; cuando las familias marcan altas expectativas a la paciente; cuando las madres son excesivamente sobreprotectoras y en la familia hay un cierto cambio de roles o papeles sociales; la muchacha actúa de forma independiente y la familia es muy poco normativa; cuando hay en la familia una excesiva preocupación por las dietas, figura, peso, moda o belleza; cuando está presente la obesidad o la depresión en algún miembro de la familia.

Intervención con las familias

- Información de la patología.
- Conocimiento de los medios terapéuticos.
- Corresponsabilizarse del tratamiento.
- No aplazar el inicio del proceso terapéutico.
- Recuperar la capacidad de intervención.
- Aprobación de la terapia por los padres.
- Compromiso activo de la familia.
- Estimular las relaciones familia-paciente.
- Superar el miedo a la maduración de la paciente.
- Reforzar la maduración, autonomía y responsabilidad de las pacientes.
- Estimular la cooperación entre los miembros de la familia.

Vicente Turón Gil
Centro Investigación y Tratamiento de los Trastornos de la Alimentación (C.I.T.T.A.).